EFECTO MOZART.

En el llamado efecto Mozart para niños, Don Campbell nos muestra que la música es una herramienta adecuada para mejorar aspectos como el lenguaje, la motricidad, y la expresión de los sentimientos. Consiste en ejercicios sencillos desde antes de nacer hasta los diez años.

La música puede mejorar la vida de los niños con dificultades de aprendizaje, trastornos emocionales y problemas físicos. Es una fuente que intenta desarrollar al máximo las capacidades emocionales, intelectuales y espirituales.

¿Cómo afecta la música al cerebro? ¿Cómo puede mejorar la memoria, disminuir el estrés y potenciar el rendimiento físico? ¿Puede la música hacer más inteligente a mi hijo? Ciertamente puede aumentar el número de conexiones neuronales en su cerebro, estimulando por tanto sus habilidades verbales. Puede enseñarle buenos hábitos de estudio, ayudarle en sus esfuerzos por leer y comprender los conceptos matemáticos y memorizar con facilidad.

Pero la inteligencia no se mide solamente por la capacidad para leer, escribir, memorizar y trabajar con cifras. Igualmente importantes son nuestro éxito en trabajar en comunidad, en recordar visual y auditivamente, en movernos, crear y relacionarnos con soltura y sensibilidad, en expresar emociones y aliviar el estrés, y en escuchar “nuestra voz interior y confiar en ella”. Todas estas capacidades se estimulan y mejoran escuchando y haciendo música.

Ni los padres ni los hijos deberían pensar que la música siempre tiene que ser útil; muchas veces es simplemente bella, y eso es más que suficiente.


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