CARTA 1.

Querida Mª José:

Soy Laura, la madre de Luis, aquél pillín rubio que fuimos seguidos los diez últimos días de julio. Tengo en mente llamarte o pasarme un día a verte para comentarte en profundidad, pero entiendo que tanto tu agenda como la mía estos días de comienzo escolar, no son los más adecuados.

Luis está estupendo, cada día habla más y mejor. Este mes he decidido llevarlo a la logopeda sólo un día a la semana, primero para que me sirviera de indicador objetivo y segundo para ver si puede darle otro empujoncito más. La logopeda se ha tomado el tratamiento con un poco de escepticismo (no me suena a nuevo, como ya estarás acostumbrada), pero me enorgullece saber que tomamos la decisión correcta y que tu intervención y método ha sido decisivo: me comenta que el gran espectacular avance está en la madurez del niño, que se sienta a escuchar sin interrumpirla, que se muestra muy colaborador en la clase, que se le ve en la mirada y hasta me ha felicitado por ello. El nene ciertamente está cambiado, pues una evolución del lenguaje conlleva una evolución mental y una madurez que se nota en todos los aspectos. Lástima que no pudiéramos hacerle una audiometría para poder enseñar hechos o resultados, pero nosotros lo sabemos y nuestro entorno ha apreciado también el cambio. Te he recomendado a dos personas que creo que en sus hijos sería providencial tu ayuda y la mejor publicidad ha sido nuestro hijo. Veremos cómo termina el mes, pues la logopeda me dice que le quedan cosas de pronunciar mejor: la "ar", "er", "dri", los diptongos y no comerse alguna sílaba con las esdrújulas. A estas alturas pienso que no quedan más que restos de la evolución normal de un niño de cuatro años que arrastra un año de conseguir con esfuerzo una buena pronunciación que otros la consiguen naturalmente, pero ya sus frases son complejas y su pensamiento más profundo y ese era nuestro principal objetivo.

Te estoy muy agradecida, no ya sólo por ejercer tu buena profesión, sino por el cariño con que fuimos todos tratados, tus palabras de apoyo, tus sabios consejos,... vaya, tu calidad humana y la de tu compañero y marido.

En cuanto pueda pasar a verte y tenga más nuevas que contarte, te llamo. Te mando un abrazo mío y de mi familia,

Laura